A todos los amores de otras vidas que he fallado en reconocer en esta.

En otra vida, paseamos por el parque,
Nos leímos poemas.
Quité pelusas de tu ropa,
Y tu aliento me envolvió por las mañanas.
En otra vida fuimos todo.
Nuestra hija portó el nombre de tu abuela,
Los invitados descalzos a nuestra boda,
Y aprendí de memoria todos tus lunares.
En otra vida nos amamos,
Me llamaste amor, vida mía.
Conociste lo que me irrita,
Y cocinaste mi comida favorita
En otra vida hicimos el amor hasta saciarnos,
Despojaste a la vida de sentido sin mis besos.
Escuché tus temores hasta el alba,
Y sostuve tu mano junto a la tumba de tus padres.
En otra vida fui yo,
Con quien danzaste al compás del silencio
En medio de una calle cualquiera,
Haciendo del mundo nuestro escenario,
Seguros de que todo era nuestro.
En otra vida fui yo,
Con quien discutías con furia,
Porque en mí alcanzaste a ver
Lo que en ti mismo
Nunca te atreviste a reconocer.
En otra vida fui tu reflejo,
Tu roble,
La que llevó en su vientre a tus hijos,
Y el paño que secó tus lágrimas.
En otra vida fuimos cómplices.
Te conocí tan bien,
Que supe dónde dolía,
Y los sitios exactos donde nacía tu risa.
Desde esa vida no olvidé
El color de tus ojos bajo el sol,
El aroma que dejaste en nuestras sábanas,
Y el sabor de tu lengua sobre mis labios.
En esta vida soy,
Si acaso un segundo,
Una mirada prolongada,
O una sonrisa compartida,
La complicidad de un instante fugaz
Entre dos desconocidos
Que al cruzarse se preguntan:
¿Creo que te he visto antes?
Deja un comentario